Tiwanaku,
proceso de integración y regionalización en el sur andino
Por:
Resumen
Este texto narra la
historia que sucede hace aproximadamente 1,300 años atrás en el valle del
Caplina , es el proceso de expansión de una de las manifestaciones culturales más significativas en los Andes y
por ser una de las identidades culturales permanentes en la conciencia
colectiva, donde hoy se erige la ciudad
de Tacna y gracias al dato arqueológico se reconstruye una sociedad que se
desarrolló en el marco del Imperio Tiwanaku, como un proceso de integración y
regionalización.
Palabras clave:
Tiwanaku, expansión, integración
Abstract
This text tells the
history that happens he does approximately 1.300 years back at the Caplina's
valley, it is the more significant process of expansion of an one belonging to
the cultural manifestations in the Andes and to be one of the cultural
permanent identities in the collective conscience, where today Tacna's city and
thanks to the archeological piece of information stands straight a society that
developed in the frame of the Imperio Tiwanaku, like a process of integration
and regionalization is reconstructed.
Key words: Tiwanaku,
expansion, integration
Es
la historia de una pequeña sociedad que emerge alrededor de los inicios de la
Era Cristiana en lo alto de las tierras circunlacustres del Titicaca, el lago
más alto del mundo, siendo este factor que dio a la cultura andina sus
principales componentes y fue el motor de su cultura.
La génesis de Tiwanaku se calcula fue
quinientos años antes de Cristo, como un pueblo de agricultores y pastores, su expansión y
apogeo fue cerca del año 800 d.C y luego
ocurría la decadencia y fin. Tiwanaku necesito de estrategias para
subsistir con recursos significantes de
peces, aves silvestres, plantas, que permitan a
campesinos y pastores de camélidos entre el lago y las montañas, los
habitantes de Tiwanaku aprendieron e inventaron sistemas de irrigación usaba una
forma de agricultura única, porque su terreno era muy difícil, eran tierras
húmedas y frías, y por eso no era muy
buena para agricultura. Ellos desarrollaban un sistema nuevo de canales alrededor de sus campos y usaron la
tierra para construir campos elevados.
Tiwanaku en su
desarrollo transita desde su inicio como una sociedad del periodo Formativo,
que en la zona circunlacustre incuba los componentes de un desarrollo cultista,
los antiguos templos son la evidencia de una compleja parafernalia religiosa
que luego Tiwanaku logra expandir en toda la llamada Área Centro sur Andina.
Aumenta su población y su arte: deja su patrón aldeano por un definido
urbanismo con construcciones sagradas como Kalasasaya, Akapana, Pumapunku y
otras que son expresión de una sociedad con un fuerte contenido teocrático.
Son precursores de los
sistemas de intercambio en los andes y es uno de los primeros Imperios Andinos,
casi mil años antes de los Incas emergen en la zona del mítico lago Titicaca y
logra expandirse instalando colonias lejos de su núcleo, siendo los valles costeros
de especial interés por la riqueza de su producción agrícola, siendo el valle del Caplina parte de este proceso.
Tiwanaku fue uno de los
desarrollos más importantes en los
andes, Es reconocido como esta cultura logra desarrollarse como un imperio teniendo
esplendor por quinientos años. La arqueología ha identificado sus ruinas en la ciudad antigua Tiwanaku, en el oeste de la actual Bolivia, al sureste
del lago de Titicaca y a 60 km de La
Paz., a 3820 metros sobre el nivel del mar; El origen de Tiwanaku se relaciona
a la creación del mundo o Mito de Wiracocha, Dios supremo que gobierna el
universo, así Tiwanaku como Estado
expansivo basa una economía agrícola.
La organización de su
sociedad tuvo un desarrollo comunal, dividiendo el trabajo como agricultores,
pastores, y pescadores, sin embargo el
sistema comunal estaba sumiso ante las elites políticas y religiosas a
quienes los comuneros confiaban
“tributando” para cumplir con las necesidades del Estado y el culto religioso.
Los jerarcas y las élites vivían en el
templo de Kalasasaya que era el centro
del poder Tiwanaquense.
La religión de
Tiwanaku fue muy compleja, a pesar que
no tenían escritura; la arqueología y la antropología han reconstruido que el
dios principal se llamaba Wiracocha. Fue la suprema divinidad en los andes, el
pueblo Tiwanaku creía que él hizo el mundo y sus civilizaciones. Hay evidencias
arquitectónicas en reverencia a Wiracocha como el templo de Kalasasaya, que tiene además muchos iconos
tallados en piedra, Muchos símbolos de sus Dioses fueron tallados en este
monumento, la llamada Puerta del Sol
donde está la figura tallada de
Wiracocha, fue probable adoraran los
Dioses de agricultura.

Wiracocha es un dios
pan andino, venerado con diversos nombres (Tunupa) y representado de variadas formas desde el
periodo Formativo. Aparece representado en la Portada del Sol de Tiwanaku, en
la ceramica ceremonial de Wari y en el Templo de Koricancha del Cuzco. En los
mitos y leyendas aparece como creador u ordenador del mundo. Uno de los mitos
narra que en un inicio Wiracocha hizo el cielo y la tierra poblándola de
plantas, animales y hombres primitivos que vivían en oscuridad y desorden
Hace 2,000 años los
valles del sur del Perú, se encontraban poblados por reducidos grupos de agricultores
que ya habían experimentado la fabricación de la cerámica y vivían en aldeas
adyacentes a los campos de cultivo.
A este periodo se llama
“Formativo”, que es la transición a desarrollos culturales superiores; el
formativo generó grandes transformaciones, pues de su antecedente arcaico se introducen varias innovaciones
significativas como la agricultura, la sedentarización y otras actividades
artesanales que dieron un cambio radical en la vida de las sociedades. Este
periodo tiene una tendencia a la autarquía económica y a sociedades autónomas
por sus relaciones económicas, sociales además de una movilidad limitada que
paulatinamente desarrollan la complementariedad.
Tiwanaku se instala en
el Caplina aproximadamente en el siglo VIII d.C, cuando ocurre la expansión
tiwanaquense y busca territorios en los valles costeros de los actuales Perú y
Chile, son valles sedientos en medio del gran desierto sin embargo la escases
de agua permitió una producción agrícola de calidad con productos selectivos, incursiona
en la zona Este de Bolivia la Floresta Tropical donde también instala colonias.
Nuestras
investigaciones demuestran fehacientemente que el antiguo Tiwanaku género y
engroso diversos sistemas de unidad geográfica y cultural que indudablemente
pueden servir de referencia, mas no necesariamente de modelo o pauta a los
procesos que tienen lugar en nuestros días. Tiwanaku constituye en el tiempo
una de las identidades forjadas y actuantes en esta parte de America, y nos
afecta directamente, porque no solo es acervo y presencia a través de
materiales arqueológicos sino que reforzaran futuras investigaciones que sin
duda fortalecen la dimensión de este desarrollo cultural.
La mirada prospectiva
nos describe materiales que en la literatura arqueológica se tipifican como
manifestaciones locales, que concuerdan como restos de las colonias
tiwanaquenses, que en esta parte de los andes tienen variedad como consecuencia
de las diferentes identidades culturales que cada espacio permitió forjar; así
por ejemplo en las colonias de los valles costeros se presentan estilos
cerámicos que responden a grupos sociales de diferente relación socioeconómica
o de diferente ancestro, es sin embargo la relación ambiental la que propone la
clave para que estos pueblos logren sus respectivos desarrollos en el marco del
proceso expansivo de Tiwanaku.
Las
Colonias Tiwanaku
La presencia Tiwanaku en el Caplina, es el
resultado de un proceso de integración que logró cohesionar la región, tiene
las características para diseñar una región con variedad y diversidad
geográfica, ecológica para lograr el modelo de complementariedad, intercambio y
reciprocidad, pero es cierto que cada valle tuvo su particular forma de
responder a este proceso y desarrollaron sus propias historias. Tiwanaku en su
capital vivía en un complejo sistema de urbanismo, con centros ceremoniales que
respondían a una clase teócrata, con una sociedad compleja por sus componentes
y su diversidad, mientras en los valles costeros se encontraban pequeñas
poblaciones de agricultores en condiciones precarias de vida material, en
pequeñas aldeas, pero con un gran potencial productivo por la riqueza de sus
valles.
Tiwanaku al expandirse
instala colonias lejos de la capital asegurándose una ecología diferente y
obteniendo productos que complementen su economía Es asi que los valles occidentales o valles
costeros fueron espacios de especial significado para esta Estado que se
expande, parece que dentro de la política Tiwanaku el valle de Moquegua fue de mucho interés,
debido al potencial de su agricultura, rica por el recurso hídrico, por el
clima caluroso que permite una variedad de productos atractivos, en Moquegua
parece que albergo una colonia significativa por manifestación cultural, como
su densidad demográfica.
La expansión Tiwanaku se
registra en los valles de Moquegua, Locumba, Sama, Caplina, Azapa, Camarones y
hasta en el oasis de San Pedro de Atacama. Los materiales arqueológicos
demuestran una interacción del altiplano y las poblaciones locales, pero sin duda se observa la identidad local
en los materiales arqueológicos, de esta manera podemos escudriñar una
geopolítica de un estado colonizador, que incorpora a poblaciones con una
diversidad cultural.

Arriba: icono
tiwanaquense de la Puerta del Sol
Las relaciones
altiplano-costa han merecido acuciosos estudios de investigadores como quienes
advirtieron vínculos en períodos tardíos sin embargo Elías Mujica y
colaboradores (1983:99-100), señalan que las relaciones de intercambio y
complementariedad funcionaran desde etapas anteriores a los Incas incluso desde
tiempos de Tiwanaku. También se plantea que la reciprocidad, la
complementariedad y los avances intensivos en la agricultura como elementos que
facilitaron la expansión y desarrollo de Tiwanaku a la periferia (Brownman:
1985-67), (Kolata: 1985:30-31). En ese sentido Tiwanaku sería como el elemento
que innova con mecanismos sociales que asociados a su parafernalia religiosa y
todo su componente cultural fueron los factores que permitieron su expansión y
su desarrollo como una de las expresiones culturales más importantes y sólidas
en los Andes.
En su Estadio Imperial
es cuando Tiwanaku se transforma en ciudad, se consolida y complejiza
construyendo monumentos religiosos. Como la Akapana, el Templete semi-subterráneo,
Kalasasaya, Pumapunku, La Portada del Sol. Que
son expresiones de la peregrinación hacia estos centros y del fuerte
contenido religioso y teocrático y de la
complejidad de esta sociedad.
En su Estadio Imperial
es cuando Tiwanaku se transforma en ciudad capital. Podemos fundamentar el
sentido de Imperio Tiwanaku en lo siguiente:
1º La evidencia arqueológica que demuestra
la presencia Tiwanaku en toda el área centro-sur andina.
2º Una gran extensión de superficie,
asegurando dispersión, variedad y abundancia de recursos agrícolas, ganaderos,
mineros, existentes o en potencia.
3º Una población bastante numerosa que
revalorice su territorio y que forjen una identidad.
4º Una fuerte homogeneidad étnica,
cultural e ideológica, para lograr la unidad e integración de su población en
un espacio tan extenso.
5º Cierta autonomía, gracias a la variedad
de recursos, gran potencial tecnológico, penetración económica e ideológica.
En su Estadio Imperial
cuando Tiwanaku penetra en los valles occidentales, donde encuentra a
poblaciones que vivían de la agricultura y dentro de un patrón aldeano.
Debió ser la compleja ideología tiwanaquense,
las innovaciones tecnológicas y económicas y sobretodo los aspectos culturales,
la superestructura religiosa, los elementos que intervienen en la formación del
Tiwanaku. Así, las poblaciones de agricultores de los valles costeros se
anexaron a Tiwanaku que va a tener un carácter de “potencia” en los Andes,
específicamente en el llamado Horizonte Medio, rol que comparte con WARI, que
dominaba los Andes Centrales. Mientras en su capital Tiwanaku desarrollaba un
urbanismo, en las colonias el patrón aldeano era prominente.

Arriba: plano de la
influencia Tiwanaku a los valles costeros
Cuando Tiwanaku se
introduce en valle del Caplina, este se encontraba poblado por grupos
agroalfareros con asentamientos aldeanos, estas sociedades pre-Tiwanaku en el
Caplina parece tuvieron identidades culturales e influencias microregionales,
es probable que estas sociedades pre-Tiwanaku perduraran en el tiempo
paralelamente con los grupos asimilados a Tiwanaku por lo que el influjo
tiwanaquense modificó la organización social, económica de estas sociedades.
Mientras la sociedad se identificaba con Tiwanaku, las sociedades locales
pre-Tiwanaku decaían inevitablemente dentro de un proceso de integración
regional.
Cuando Tiwanaku llega
al Caplina encuentra una población agroalfarera en “El Atajo”, quienes junto a
las poblaciones de Miculla y la “Tocuco”, eran las primeras manifestaciones de
un proceso aldeano. Hemos realizado exámenes comparativos de cerámica y
observamos que la cerámica Tiwanaku del Caplina (Fase Magollo), presente
avances tecnológicos, La expansión Tiwanaku en los valles costeños logró asimilar
estos territorios, y gracias a la arqueología se ha podido determinar el
carácter regional de este proceso y la consecuente integración de toda nuestra
área (centro sur andina).
La
Fase Magollo
Específicamente en el
valle del Caplina proponemos la FASE MAGOLLO, que define la presencia Tiwanaku
en este valle, significa un momento de integración regional y de fuertes
vínculos con el altiplano. Esta fase la definimos gracias a materiales
arqueológicos que nos señalan el carácter local de estos, además de sus
aspectos tecnológicos y simbólicos que evidencian este momento de la historia.
Estos materiales tienen
parentesco o rasgos físicos con el llamado estilo Tiwanaku V local, como también con el estilo Cabuza, es
decir expresiones muy locales Tiwanaku. En general los estudios anteriores
sobre el Tiwanaku en Tacna, sugieren
tratarse de una sociedad ubicada en las
postrimerías Tiwanaku, nuestro aporte radica en establecer el sentido de esta,
sus sistemas de relaciones entre ellos y los colonos Tiwanaku, en ese sentido
Tiwanaku como expresión colonizadora
establece interacciones con poblaciones de otra identidad cultural que supieron
reaccionar de diversa manera al influjo altiplánico, cuando Tiwanaku se expande
era una sociedad con un complejo sistema urbanístico, mientras los valles
costeros albergaban grupos de agricultores incipientes con asentamientos
basados en aldeas.
Tiwanaku debió influir con innovaciones así como el
fundamentalismo de su religión que se insertó en la superestructura religiosa o
el macrocosmos de estas sociedades
colonizadas.

Arriba: vasos Tiwanaku
del valle del Caplina (Uhle: 1919)
La proposición de una
fase arqueológica suele a veces ser una abstracción por una inadecuada
metodología o por lo poco significativo de la propuesta. Empero, una fase
arqueológica debe ser una “unidad arqueológicamente reconocible” o una “unidad
socialmente significativa”, de tal forma que en el continuo histórico la
diferenciación en fase es inevitable y necesaria, por ser ella la
representación de un hecho social. Una fase debe ser inteligible en términos de
materiales arqueológicos, así como en el espacio y en el tiempo.

Arriba: vaso Tiwanaku
del valle del Caplina
En los inicios de la
Era Cristiana, el poblamiento del valle se consolida, parece que su población
se desarrollaba con una cierta autonomía, mientras en la zona del altiplano se
desarrollaba Tiwanaku el que inicia su expansión aproximadamente en el siglo
IX, las actividades agrícolas se potenciarían significativamente, debido al
influjo de interacciones económico-culturales entre el altiplano y la costa;
así Tiwanaku en su expansión establece colonias o influencias en lugares
alejados de su capital, el valle del Caplina participó de este proceso.
Tiwanaku
se manifiesta como un proceso de integración regional afianzo la
territorialidad en estos espacios que la arqueología llama Area centro sur andina,
es necesario señalar que Tiwanaku en su expansión implanta una presencia más
que nada Cultural, así lo demuestra las evidencias en toda el área.
Cuando Tiwanaku llega
al valle del Caplina encuentra una población agroalfarera, por lo cual Tiwanaku
en su expansión debió consolidar el desarrollo de la agricultura y fortalecer
los contactos entre el valle y el altiplano y consecuentemente establecer
relaciones culturales. Los límites de la fase Magollo están dados por el
proceso formativo representado en el Caplina por las poblaciones de “El Atajo”
y “Tocuco” como antecedentes, y por los grupos post-Tiwanaku en su epílogo.
Mientras en Tacna se desarrollaba la fase
Magollo, en Moquegua la fase Chen-Chen y en Arica la fase Cabusa. Nuestra
propuesta significa un momento dentro del proceso histórico de Tacna, el cual
está definido por la interacción cultural, económica y política entre la
población local y la expansión de una población foránea con carácter
hegemónico, pues imponen nuevos elementos que arqueológicamente los observamos
y fueron asimilados y representados simbólicamente con materiales arqueológicos
de origen local.
La
cerámica Tiwanaku en el valle del Caplina
La cerámica es muy
usada en la reconstrucción arqueológica por su buena conservación y por su
variedad, además por ser un buen indicador cronológico y cultural.
En el valle del Caplina
la cerámica con filiación Tiwanaku fue descrita por Max Uhle en 1919.
Posteriormente son varios investigadores que efectuaron estudios en la
periferie tiwanaquense, como Percy Dauelsberg, Mario Rivera, Guillermo Focacci
e Iván Muñoz, estudiosos de la arqueología del norte chileno, quienes en
general coinciden asegurando que las expresiones Tiwanaku en Arica son
consecuencia de procesos de intensificación de las relaciones altiplano-costa,
produciéndose encuentros entre Tiwanaku (altiplano) y las poblaciones locales.
El planteamiento genérico formula que existe una cerámica denominada “Loreto
Viejo” que es de origen altiplánico, otra muy local denominada “Cabuza”.
En el valle del Caplina
la presencia Tiwanaku muestra una cerámica de evidente filiación con la fase V
del altiplano o también llamada expansiva o imperial. Que en el valle de
Moquegua la llaman fase Chen Chen, además en el Caplina se observa cerámica
local con rasgos del estilo Cabusa de Arica, es decir la cerámica Tiwanaku del
Caplina engloba formas, diseños, que se repiten en otros valles, esto sugiere
que esta población recibía el influjo cultural del altiplano como de sus valles
vecinos, parece que Tiwanaku debió conjugarse con las poblaciones para
establecer su hegemonía, parece que la expansión Tiwanaku en los valles
occidentales obedeció a similares patrones políticos y económicos; cada valle
tenía sus identidades culturales, por lo que cada valle mantenía sus
particularidades. Es decir una forma de responder al influjo tiwanaquense, por
ejemplo Moquegua parece haber crecido demográficamente, y fue una colonia
importante para la geopolítica y la economía Tiwanaku, este valle presenta
evidencias muy singulares y representativas, como materiales importados de la
capital, la construcción de templos
significa la presencia y adoctrinamiento de esta población por
personajes designados por la religiosidad tiwanaquense, que como ya señalamos
fue el principal factor de su influjo o de su carácter como sociedad .
los materiales arqueológicos en el Caplina
(valle de la ciudad de Tacna), proponen como una colonia tiwanaquense con atributos muy locales, sin el arte de la
capital, es claro que fue una sociedad que vivía en permanente contradicción
con el medio ambiente, este valle es un pequeño oasis en el desierto y con una
descarga de agua muy limitada, y con una
configuración del valle tan amplio que dificulta controlar las aguas que venían
, además que por sus suelos y drenajes se facilita la producción de especies
como calabazas, ajíes, maíz, muy limitado, con esos antecedentes esta sociedad
produjo una cerámica muy burda, un Tiwanaku muy local , descuidado en el
acabado, y se observa materiales es decir una expresión muy local que tal vez
se aleje de vínculos políticos con la capital, así como en Arica, Tacna,
Ilo pueda significar un estilo muy
local, sin la injerencia cultural ni política Tiwanaku.
Los cambios
tecnológicos podrían ser indicadores correlativos de cambio histórico, pues la
cerámica Tiwanaku del Caplina, presenta variedad en cuanto a cocción, pasta,
acabado; siendo fruto de una sociedad en contradicciones (productivas, por la
intervención de nuevos elementos culturales, sociales, políticos). Con todo la
cerámica Tiwanaku del Caplina es una expresión de la influencia Tiwanaku como
estado colonizador, la presencia Tiwanaku en el valle del Caplina genera una
serie de interacciones simbólicas y materiales, siendo resultado de estas una
cerámica Tiwanaku-local.
Comparativamente
podemos decir que la cerámica Tiwanaku del Caplina en relación a la del
altiplano, que esta última es más fina, tiene una textura más uniforme, Louis
Girault en su trabajo acerca de la “Cerámica del Templete semi-subterráneo de
Tiwanaku”, informa que en su análisis
una variedad en el comportamiento de la tecnología, donde se encuentra entre
los elementos o componentes mica y cuarzo; la textura de las pastas suele ser
mediana, burda, fina, muy burda y finísima; la cocción es oxidante, oxidación
imperfecta (Girault: 1990: 119-155).
Arriba: diseño cerámica
Tiwanaku Tacna

Arriba: formas de vasos
Tiwanaku (dibujo de L. Giroult)
Epilogo
Cuando llegaron los
primeros seres humanos a los Andes, hace quizá 20,000 años, se encontraba una
época geológica de transición, de tal forma que el ambiente pleistocenico se
fue descomponiendo para tomar las características ambientales de hoy, hasta
hace 15,000 años habían animales hoy extinguidos como el Scelidotherium,
Megatherium, Parahipparion, algunos caballos y ciervos y otros animales de
tamaño descomunal; parece que los cambios climáticos del Holoceno de hoy,
fueron incompatibles con estas especies que el hombre andino llego a conocer.
Esta zona es desierto y
observamos como las sociedades prehispánicas pudieron resolver los problemas
propios de la vida, las piedras participan en la elaboración de utensilios de
cacería, instrumentos para las labores domésticas, para las labores agrarias,
para la construcción de viviendas, para
construcción funeraria, para cercar el ganado, estas culturas debieron
resolver sus problemas y necesidades con
la piedra, elemento que brota de las entrañas de la naturaleza de la
“pachamama”, y es asi también que el hombre andino plasma en la piedra su
cosmovisión , su arte; ancestralmente en
el arte rupestre representan su sentimiento, las rocas son objeto de
pictografías como las de Toquepala o las de Vilavilani donde hace 10,000 años
se expresaban estas sociedades; los petroglifos de Miculla son el testimonio de
generaciones que expresan su mundo, su arte, sus deidades, los componentes de
su macrocosmos.
El hombre andino
transformo la sílice creando cultura, solucionando sus problemas, la
transformación de la piedra se prolongó incluso en los finales de la
prehistoria, los sílices, cuarzos, obsidiana, jasper fueron aprovechados como utensilios para
subsistencia; otros tipos de piedras como el granito, la andesita se usaron
para fabricar utensilios para la agricultura, de piedra se hicieron los batanes
para la molienda no solo de alimentos, sino también para lograr tintes para la
textileria o para combinar los componentes de la cerámica.
En ese tránsito de más
de 10,000 años de transformaciones
culturales, sociales, económicas, políticas, genéticas se refleja la directa
relación hombre-naturaleza, el sentido mágico de la “MADRE NATURALEZA” o “PACHAMAMA”, que brinda una sus regalos como es la piedra,
elemento que en el transcurso de la historia tuvo una decisiva relación con la
población andina, es todo este proceso, las piedras aún sin trabajar resuelven
los problemas de subsistencia, luego las tradiciones líticas acompañan a los
cazadores andinos por varios milenios, así también en estadios posteriores con
innovaciones en la fabricación o tratamiento de la piedra, Tiene también
participación en la elaboración de elementos míticos, mágicos y otros
componentes de su superestructura ideológica
que muchos perviven en el tiempo hasta hoy.
De las entrañas de la
Pachamama se obtuvieron los metales usados que mediante la metalurgia crearon
muchos objetos destinados a los cultos religiosos, el oro, la plata, el cobre
de los andes satisficieron las necesidades de cultura y fueron el sello
cultural de cada sociedad.
Se han elaborado los sustentos teóricos acerca de
la expansión Tiwanaku en el sur del Perú. Esta investigación retoma dichos
aportes como factores demostrativos de la presencia Tiwanaku y su relación con
la sociedad local en Tacna. Además de la relación con los factores
medioambientales como sustento de su desarrollo en las sociedades de la
prehistoria en Tacna. La presencia Tiwanaku en los demás valles del sur del
Perú, se dio tardíamente y se manifiestan materiales arqueológicos vinculados
con el llamado estilo Tiwanaku decadente o expansivo.
Cuando se consolida la
economía de producción se fabrican una variedad de instrumentos de piedra
útiles en las labores agrarias, mineras, en la arquitectura, como también en el
arte rupestre donde se plasma la cosmovisión y la esencia del hombre andino.
La naturaleza es
decisiva en el desarrollo histórico la
agricultura fue especializada por los pisos ecológicos que generó una dinámica
económica y el tránsito por las diferentes ecologías y la interacción étnica en
los andes que siempre fue y es un espacio pluricultural.
El habitante andino
logró responder a los retos y desafíos
de la naturaleza la escasez de agua, las sequías, las heladas en las
zonas altoandinas fueron limitantes en estos espacios, es así que el mar fue un
elemento vital, se desarrollan tradiciones de pescadores desde temprana data,
así como en la sierra altoandina tuvieron el espacio de desarrollo y hasta hoy
observamos esa impronta cultural. En ese sentido la presencia marina siempre
fue constante en los andes, el mar y la agricultura perfumaron el reyno de las
cocinas..., los sistemas de tránsito y movilidad fueron alterados en la
colonia.
En una economía sin monedas se desarrolla un
modelo que bien seria el Modo de Produccion Andino, que es la manera como se
desarrollan las relaciones culturales, como se organiza la sociedad temprana y
como cuando la sociedad es estratificada por clases privilegiadas el motor de
la vida fue la complementariedad, el intercambio, la reciprocidad.
Fueron grupos sociedades que debieron resolver los
problemas del ambiente, así entre el desierto, la quebrada, las lomas, las
costas, los bofedales, desarrollan una cultura de subsistencia, que en el
tiempo sería objeto de transformaciones elaborando los componentes de su cultura.
Esta es una de las zonas más desiertas del planeta y desoladas y el poblador andino la cubrió de
arte, de música y colorido. Nuestra región fue objeto de transformaciones en un
proceso de más de 10,000 años, desde los tiempos de la sociedad arcaica hasta
hoy que es una urbe. Estas se dieron en lo social, lo económico, lo cultural,
y político. Este proceso también
significa cambios culturales que van desde la sociedad de cazadores,
recolectores, pescadores, el inicio de la sedentarización, la domesticación, la
agricultura, así como el urbanismo y la modernidad de hoy.
En los Andes existió
más de un sistema de poder, desde tiempos prehispánicos, como los primeros
cazadores- recolectores, pescadores, alfareros, artesanos, agricultores asi se
diseñaron formas de organizar la sociedad.
La tarea de crear dioses fue seguramente larga y difícil, aun
cuando cada fuerza natural era una divinidad. Los sacerdotes fusionaron sus
conocimientos con la habilidad de los artesanos y ambos, en santa alianza,
edificaron en piedra, en barro, en hueso o en telas un olimpo tangible de
dioses severos, más bien feroces, represivos, dueños de todos los poderes y
acreedores de todos los hombres y su trabajo. Se estableció así la Teocracia.
Pero la Teocracia, que
es el gobierno de los dioses a través de sus “representantes”, no fue,
naturalmente, establecida sin resistencia; ella es el inicio de la explotación
del hombre por el hombre, es el origen de la sociedad de clases, es el origen
del Estado. ”
La región ha recibido
diversos grupos étnicos desde la gran migración del altiplano con los colonos
de Tiwanaku, o los movimientos de grupos costeros del Colesuyo, grupos de
estirpe costeña que como plantea María Rostowrowski tenían una particular identidad cultural e
inclusive una lengua Social, lo cierto es que en tiempos prehispánicos se fue
desarrollando una identidad cultural muy singular y sobre todo en los periodos Formativo y post Tiwanaku se
forja procesos culturales de un fuerte contenido local.
El actual territorio
que ocupamos fue en el pasado escenario de varias presencias culturales como
Tiwanaku, inka, aymara, española, africana, inglesa, italiana, chilena,
últimamente norteamericana y asiática; en ese contexto Tacna una especie de
punto de encuentro de varias identidades culturales, de procesos de
interaccion regional, consolidación de
las identidades locales es decir siempre fue objeto de una variedad étnica.
Esto hizo que Tacna fuese punto de encuentro de múltiples intereses económicos
detrás de los cuales existían diferentes y hasta contrapuestas identidades.
En esa dimensión es
nuestro interés conocer el significado y los componentes de la presencia
TIWANAKU en el valle del Caplina en Tacna-Perú, cual es el significado dentro
del proceso histórico de Tacna, como interviene en este proceso y si aún
podemos observar su “impronta” en su dinámica cultural Hoy día que se proponen
procesos de regionalización la experiencia acumulada debe servir como referente
en las decisiones de hoy. En los modelos de desarrollo nunca se consideró los
modelos andinos, no podemos regresar al pasado pero si tomar como pauta,
creemos que el desarrollo siempre es ascendente y progresivo y son las leyes
históricas las que nos señalan el camino, y proponer desarrollo con identidad y
personalidad, con esto no pretendo señalar que el mundo andino tuvo un pasado
de maravilla, de ensueño esa sería una falacia, ninguna sociedad deja de tener
contradicciones.
Tacna hoy día es una
ciudad dedicada al comercio internacional,
fortalecida por compartir frontera con dos países y su ubicación estratégica en América del sur ,
en ese sentido ocurre que en la historia se desarrollan coyunturas donde hay
pueblos que logran esplendor y otros el decaimiento o el estancamiento
condicionados por no saber afrontar los desafíos y por los sistemas económicos,
políticos que tienen vigencia o tal vez por desarticularse de los procesos
vitales de cada sociedad , el esplendor lo logran los pueblos que fortalecen y
consolidan su cultura, y que logran menguar las contradicciones sociales pues
los problemas de cada sociedad nacen de sus propias entrañas. Y son los mismos
pueblos quienes deben resolver sus problemas.
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[1] Magister en
Gestion Ambiental y Desarrollo sostenible UNJBG
Lic.
En Arqueologia Universidad Catolica Santa Maria- Arequipa