Tiwanaku, proceso de  integración  y regionalización en el sur andino
Por:
Carlos Vela Velarde[1]

Resumen
Este texto narra la historia que sucede hace aproximadamente 1,300 años atrás en el valle del Caplina , es el proceso de expansión de una de las manifestaciones  culturales más significativas en los Andes y por ser una de las identidades culturales permanentes en la conciencia colectiva,  donde hoy se erige la ciudad de Tacna y gracias al dato arqueológico se reconstruye una sociedad que se desarrolló en el marco del Imperio Tiwanaku, como un proceso de integración y regionalización.
Palabras clave: Tiwanaku, expansión, integración
Abstract
This text tells the history that happens he does approximately 1.300 years back at the Caplina's valley, it is the more significant process of expansion of an one belonging to the cultural manifestations in the Andes and to be one of the cultural permanent identities in the collective conscience, where today Tacna's city and thanks to the archeological piece of information stands straight a society that developed in the frame of the Imperio Tiwanaku, like a process of integration and regionalization is  reconstructed.
Key words: Tiwanaku, expansion, integration

Es la historia de una pequeña sociedad que emerge alrededor de los inicios de la Era Cristiana en lo alto de las tierras circunlacustres del Titicaca, el lago más alto del mundo, siendo este factor que dio a la cultura andina sus principales componentes y fue el motor de su cultura.
La génesis de  Tiwanaku se calcula  fue  quinientos años antes de Cristo, como un pueblo  de agricultores y pastores, su expansión y apogeo fue cerca del  año 800 d.C y luego ocurría la decadencia y fin. Tiwanaku necesito de estrategias para subsistir  con recursos significantes de peces, aves silvestres, plantas, que permitan a  campesinos y pastores de camélidos entre el lago y las montañas, los habitantes de Tiwanaku  aprendieron  e inventaron sistemas de irrigación usaba una forma de agricultura única, porque su terreno era muy difícil, eran tierras húmedas  y frías, y por eso no era muy buena para agricultura. Ellos desarrollaban un sistema nuevo de  canales alrededor de sus campos y usaron la tierra para construir campos elevados.
Tiwanaku en su desarrollo transita desde su inicio como una sociedad del periodo Formativo, que en la zona circunlacustre incuba los componentes de un desarrollo cultista, los antiguos templos son la evidencia de una compleja parafernalia religiosa que luego Tiwanaku logra expandir en toda la llamada Área Centro sur Andina. Aumenta su población y su arte: deja su patrón aldeano por un definido urbanismo con construcciones sagradas como Kalasasaya, Akapana, Pumapunku y otras que son expresión de una sociedad con un fuerte contenido teocrático.

Son precursores de los sistemas de intercambio en los andes y es uno de los primeros Imperios Andinos, casi mil años antes de los Incas emergen en la zona del mítico lago Titicaca y logra expandirse instalando colonias lejos de su núcleo, siendo los valles costeros de especial interés por la riqueza de su producción agrícola,  siendo el valle del Caplina  parte de este proceso.
Tiwanaku fue uno de los desarrollos  más importantes en los andes, Es reconocido como esta cultura logra desarrollarse como un imperio teniendo esplendor por quinientos años. La arqueología ha identificado sus  ruinas en la ciudad antigua Tiwanaku,  en el oeste de la actual Bolivia, al sureste del lago de Titicaca y a 60 km  de La Paz., a 3820 metros sobre el nivel del mar; El origen de Tiwanaku se relaciona a la creación del mundo o Mito de Wiracocha, Dios supremo que gobierna el universo,  así Tiwanaku como Estado expansivo basa una economía agrícola.
La organización de su sociedad tuvo un desarrollo comunal, dividiendo el trabajo como agricultores, pastores, y pescadores,  sin embargo el sistema comunal estaba sumiso ante las elites políticas y religiosas a quienes  los comuneros confiaban “tributando” para cumplir con las necesidades del Estado y el culto religioso. Los  jerarcas y las élites vivían en el templo de  Kalasasaya que era el centro del poder Tiwanaquense.
La religión de Tiwanaku  fue muy compleja, a pesar que no tenían escritura; la arqueología y la antropología han reconstruido que el dios principal se llamaba Wiracocha. Fue la suprema divinidad en los andes, el pueblo Tiwanaku creía que él hizo el mundo y sus civilizaciones. Hay evidencias arquitectónicas en reverencia a Wiracocha como el templo de  Kalasasaya, que tiene además muchos iconos tallados en piedra, Muchos símbolos de sus Dioses fueron tallados en este monumento, la llamada Puerta  del Sol donde está la figura  tallada de Wiracocha, fue probable  adoraran los Dioses de agricultura.
Wiracocha es un dios pan andino, venerado con diversos nombres (Tunupa)  y representado de variadas formas desde el periodo Formativo. Aparece representado en la Portada del Sol de Tiwanaku, en la ceramica ceremonial de Wari y en el Templo de Koricancha del Cuzco. En los mitos y leyendas aparece como creador u ordenador del mundo. Uno de los mitos narra que en un inicio Wiracocha hizo el cielo y la tierra poblándola de plantas, animales y hombres primitivos que vivían en oscuridad y desorden
Hace 2,000 años los valles del sur del Perú, se encontraban poblados por reducidos grupos de agricultores que ya habían experimentado la fabricación de la cerámica y vivían en aldeas adyacentes a los campos de cultivo.
A este periodo se llama “Formativo”, que es la transición a desarrollos culturales superiores; el formativo generó grandes transformaciones, pues de su antecedente arcaico  se introducen varias innovaciones significativas como la agricultura, la sedentarización y otras actividades artesanales que dieron un cambio radical en la vida de las sociedades. Este periodo tiene una tendencia a la autarquía económica y a sociedades autónomas por sus relaciones económicas, sociales además de una movilidad limitada que paulatinamente desarrollan la complementariedad.

Tiwanaku se instala en el Caplina aproximadamente en el siglo VIII d.C, cuando ocurre la expansión tiwanaquense y busca territorios en los valles costeros de los actuales Perú y Chile, son valles sedientos en medio del gran desierto sin embargo la escases de agua permitió una producción agrícola de calidad con productos selectivos, incursiona en la zona Este de Bolivia la Floresta Tropical donde también  instala colonias.
Nuestras investigaciones demuestran fehacientemente que el antiguo Tiwanaku género y engroso diversos sistemas de unidad geográfica y cultural que indudablemente pueden servir de referencia, mas no necesariamente de modelo o pauta a los procesos que tienen lugar en nuestros días. Tiwanaku constituye en el tiempo una de las identidades forjadas y actuantes en esta parte de America, y nos afecta directamente, porque no solo es acervo y presencia a través de materiales arqueológicos sino que reforzaran futuras investigaciones que sin duda fortalecen la dimensión de este desarrollo cultural.
La mirada prospectiva nos describe materiales que en la literatura arqueológica se tipifican como manifestaciones locales, que concuerdan como restos de las colonias tiwanaquenses, que en esta parte de los andes tienen variedad como consecuencia de las diferentes identidades culturales que cada espacio permitió forjar; así por ejemplo en las colonias de los valles costeros se presentan estilos cerámicos que responden a grupos sociales de diferente relación socioeconómica o de diferente ancestro, es sin embargo la relación ambiental la que propone la clave para que estos pueblos logren sus respectivos desarrollos en el marco del proceso expansivo de Tiwanaku.
Las Colonias Tiwanaku
 La presencia Tiwanaku en el Caplina, es el resultado de un proceso de integración que logró cohesionar la región, tiene las características para diseñar una región con variedad y diversidad geográfica, ecológica   para  lograr el modelo de complementariedad,  intercambio y  reciprocidad, pero es cierto que cada valle tuvo su particular forma de responder a este proceso y desarrollaron sus propias historias. Tiwanaku en su capital vivía en un complejo sistema de urbanismo, con centros ceremoniales que respondían a una clase teócrata, con una sociedad compleja por sus componentes y su diversidad, mientras en los valles costeros se encontraban pequeñas poblaciones de agricultores en condiciones precarias de vida material, en pequeñas aldeas, pero con un gran potencial productivo por la riqueza de sus valles.
Tiwanaku al expandirse instala colonias lejos de la capital asegurándose una ecología diferente y obteniendo productos que complementen su economía  Es asi que los valles occidentales o valles costeros fueron espacios de especial significado para esta Estado que se expande, parece que dentro de la política Tiwanaku  el valle de Moquegua fue de mucho interés, debido al potencial de su agricultura, rica por el recurso hídrico, por el clima caluroso que permite una variedad de productos atractivos, en Moquegua parece que albergo una colonia significativa por manifestación cultural, como su densidad demográfica.
La expansión Tiwanaku se registra en los valles de Moquegua, Locumba, Sama, Caplina, Azapa, Camarones y hasta en el oasis de San Pedro de Atacama. Los materiales arqueológicos demuestran una interacción del altiplano y las poblaciones locales,  pero sin duda se observa la identidad local en los materiales arqueológicos, de esta manera podemos escudriñar una geopolítica de un estado colonizador, que incorpora a poblaciones con una diversidad cultural.
Arriba: icono tiwanaquense de la Puerta del Sol
Las relaciones altiplano-costa han merecido acuciosos estudios de investigadores como quienes advirtieron vínculos en períodos tardíos sin embargo Elías Mujica y colaboradores (1983:99-100), señalan que las relaciones de intercambio y complementariedad funcionaran desde etapas anteriores a los Incas incluso desde tiempos de Tiwanaku. También se plantea que la reciprocidad, la complementariedad y los avances intensivos en la agricultura como elementos que facilitaron la expansión y desarrollo de Tiwanaku a la periferia (Brownman: 1985-67), (Kolata: 1985:30-31). En ese sentido Tiwanaku sería como el elemento que innova con mecanismos sociales que asociados a su parafernalia religiosa y todo su componente cultural fueron los factores que permitieron su expansión y su desarrollo como una de las expresiones culturales más importantes y sólidas en los Andes.
En su Estadio Imperial es cuando Tiwanaku se transforma en ciudad, se consolida y complejiza construyendo monumentos religiosos. Como la Akapana, el Templete semi-subterráneo, Kalasasaya, Pumapunku, La Portada del Sol. Que  son expresiones de la peregrinación hacia estos centros y del fuerte contenido religioso y teocrático  y de la complejidad  de esta sociedad.
En su Estadio Imperial es cuando Tiwanaku se transforma en ciudad capital. Podemos fundamentar el sentido de Imperio Tiwanaku en lo siguiente:
         La evidencia arqueológica que demuestra la presencia Tiwanaku en toda el área centro-sur andina.
         Una gran extensión de superficie, asegurando dispersión, variedad y abundancia de recursos agrícolas, ganaderos, mineros, existentes o en potencia.
         Una población bastante numerosa que revalorice su territorio y que forjen una identidad.
         Una fuerte homogeneidad étnica, cultural e ideológica, para lograr la unidad e integración de su población en un espacio tan extenso.
         Cierta autonomía, gracias a la variedad de recursos, gran potencial tecnológico, penetración económica e ideológica.
En su Estadio Imperial cuando Tiwanaku penetra en los valles occidentales, donde encuentra a poblaciones que vivían de la agricultura y dentro de un patrón aldeano.
 Debió ser la compleja ideología tiwanaquense, las innovaciones tecnológicas y económicas y sobretodo los aspectos culturales, la superestructura religiosa, los elementos que intervienen en la formación del Tiwanaku. Así, las poblaciones de agricultores de los valles costeros se anexaron a Tiwanaku que va a tener un carácter de “potencia” en los Andes, específicamente en el llamado Horizonte Medio, rol que comparte con WARI, que dominaba los Andes Centrales. Mientras en su capital Tiwanaku desarrollaba un urbanismo, en las colonias el patrón aldeano era prominente.
Arriba: plano de la influencia Tiwanaku a los valles costeros
Cuando Tiwanaku se introduce en valle del Caplina, este se encontraba poblado por grupos agroalfareros con asentamientos aldeanos, estas sociedades pre-Tiwanaku en el Caplina parece tuvieron identidades culturales e influencias microregionales, es probable que estas sociedades pre-Tiwanaku perduraran en el tiempo paralelamente con los grupos asimilados a Tiwanaku por lo que el influjo tiwanaquense modificó la organización social, económica de estas sociedades. Mientras la sociedad se identificaba con Tiwanaku, las sociedades locales pre-Tiwanaku decaían inevitablemente dentro de un proceso de integración regional.
Cuando Tiwanaku llega al Caplina encuentra una población agroalfarera en “El Atajo”, quienes junto a las poblaciones de Miculla y la “Tocuco”, eran las primeras manifestaciones de un proceso aldeano. Hemos realizado exámenes comparativos de cerámica y observamos que la cerámica Tiwanaku del Caplina (Fase Magollo), presente avances tecnológicos, La expansión Tiwanaku en los valles costeños logró asimilar estos territorios, y gracias a la arqueología se ha podido determinar el carácter regional de este proceso y la consecuente integración de toda nuestra área (centro sur andina).
La Fase Magollo
Específicamente en el valle del Caplina proponemos la FASE MAGOLLO, que define la presencia Tiwanaku en este valle, significa un momento de integración regional y de fuertes vínculos con el altiplano. Esta fase la definimos gracias a materiales arqueológicos que nos señalan el carácter local de estos, además de sus aspectos tecnológicos y simbólicos que evidencian este momento de la historia.
Estos materiales tienen parentesco o rasgos físicos con el llamado estilo Tiwanaku V  local, como también con el estilo Cabuza, es decir expresiones muy locales Tiwanaku. En general los estudios anteriores sobre el Tiwanaku  en Tacna, sugieren tratarse de  una sociedad ubicada en las postrimerías Tiwanaku, nuestro aporte radica en establecer el sentido de esta, sus sistemas de relaciones entre ellos y los colonos Tiwanaku, en ese sentido Tiwanaku como expresión  colonizadora establece interacciones con poblaciones de otra identidad cultural que supieron reaccionar de diversa manera al influjo altiplánico, cuando Tiwanaku se expande era una sociedad con un complejo sistema urbanístico, mientras los valles costeros albergaban grupos de agricultores incipientes con asentamientos basados en aldeas.
Tiwanaku  debió influir con innovaciones así como el fundamentalismo de su religión que se insertó en la superestructura religiosa o el macrocosmos de estas sociedades  colonizadas.
Arriba: vasos Tiwanaku del valle del Caplina (Uhle: 1919)
La proposición de una fase arqueológica suele a veces ser una abstracción por una inadecuada metodología o por lo poco significativo de la propuesta. Empero, una fase arqueológica debe ser una “unidad arqueológicamente reconocible” o una “unidad socialmente significativa”, de tal forma que en el continuo histórico la diferenciación en fase es inevitable y necesaria, por ser ella la representación de un hecho social. Una fase debe ser inteligible en términos de materiales arqueológicos, así como en el espacio y en el tiempo.
Arriba: vaso Tiwanaku del valle del Caplina
En los inicios de la Era Cristiana, el poblamiento del valle se consolida, parece que su población se desarrollaba con una cierta autonomía, mientras en la zona del altiplano se desarrollaba Tiwanaku el que inicia su expansión aproximadamente en el siglo IX, las actividades agrícolas se potenciarían significativamente, debido al influjo de interacciones económico-culturales entre el altiplano y la costa; así Tiwanaku en su expansión establece colonias o influencias en lugares alejados de su capital, el valle del Caplina participó de este proceso.
 Tiwanaku  se manifiesta como un proceso de integración regional afianzo la territorialidad en estos espacios que la arqueología llama Area centro sur andina, es necesario señalar que Tiwanaku en su expansión implanta una presencia más que nada Cultural, así lo demuestra las evidencias en toda el área.
Cuando Tiwanaku llega al valle del Caplina encuentra una población agroalfarera, por lo cual Tiwanaku en su expansión debió consolidar el desarrollo de la agricultura y fortalecer los contactos entre el valle y el altiplano y consecuentemente establecer relaciones culturales. Los límites de la fase Magollo están dados por el proceso formativo representado en el Caplina por las poblaciones de “El Atajo” y “Tocuco” como antecedentes, y por los grupos post-Tiwanaku en su epílogo.
 Mientras en Tacna se desarrollaba la fase Magollo, en Moquegua la fase Chen-Chen y en Arica la fase Cabusa. Nuestra propuesta significa un momento dentro del proceso histórico de Tacna, el cual está definido por la interacción cultural, económica y política entre la población local y la expansión de una población foránea con carácter hegemónico, pues imponen nuevos elementos que arqueológicamente los observamos y fueron asimilados y representados simbólicamente con materiales arqueológicos de origen local.

La cerámica Tiwanaku en el valle del Caplina
La cerámica es muy usada en la reconstrucción arqueológica por su buena conservación y por su variedad, además por ser un buen indicador cronológico y cultural.
En el valle del Caplina la cerámica con filiación Tiwanaku fue descrita por Max Uhle en 1919. Posteriormente son varios investigadores que efectuaron estudios en la periferie tiwanaquense, como Percy Dauelsberg, Mario Rivera, Guillermo Focacci e Iván Muñoz, estudiosos de la arqueología del norte chileno, quienes en general coinciden asegurando que las expresiones Tiwanaku en Arica son consecuencia de procesos de intensificación de las relaciones altiplano-costa, produciéndose encuentros entre Tiwanaku (altiplano) y las poblaciones locales. El planteamiento genérico formula que existe una cerámica denominada “Loreto Viejo” que es de origen altiplánico, otra muy local denominada “Cabuza”.
En el valle del Caplina la presencia Tiwanaku muestra una cerámica de evidente filiación con la fase V del altiplano o también llamada expansiva o imperial. Que en el valle de Moquegua la llaman fase Chen Chen, además en el Caplina se observa cerámica local con rasgos del estilo Cabusa de Arica, es decir la cerámica Tiwanaku del Caplina engloba formas, diseños, que se repiten en otros valles, esto sugiere que esta población recibía el influjo cultural del altiplano como de sus valles vecinos, parece que Tiwanaku debió conjugarse con las poblaciones para establecer su hegemonía, parece que la expansión Tiwanaku en los valles occidentales obedeció a similares patrones políticos y económicos; cada valle tenía sus identidades culturales, por lo que cada valle mantenía sus particularidades. Es decir una forma de responder al influjo tiwanaquense, por ejemplo Moquegua parece haber crecido demográficamente, y fue una colonia importante para la geopolítica y la economía Tiwanaku, este valle presenta evidencias muy singulares y representativas, como materiales importados de la capital, la construcción de templos  significa la presencia y adoctrinamiento de esta población por personajes designados por la religiosidad tiwanaquense, que como ya señalamos fue el principal factor de su influjo o de su carácter como sociedad .
 los materiales arqueológicos en el Caplina (valle de la ciudad de Tacna), proponen como una colonia tiwanaquense  con atributos muy locales, sin el arte de la capital, es claro que fue una sociedad que vivía en permanente contradicción con el medio ambiente, este valle es un pequeño oasis en el desierto y con una descarga de agua muy limitada,  y con una configuración del valle tan amplio que dificulta controlar las aguas que venían , además que por sus suelos y drenajes se facilita la producción de especies como calabazas, ajíes, maíz, muy limitado, con esos antecedentes esta sociedad produjo una cerámica muy burda, un Tiwanaku muy local , descuidado en el acabado, y se observa materiales es decir una expresión muy local que tal vez se aleje de vínculos políticos con la capital, así como en Arica, Tacna, Ilo  pueda significar un estilo muy local, sin la injerencia cultural ni política Tiwanaku.
Los cambios tecnológicos podrían ser indicadores correlativos de cambio histórico, pues la cerámica Tiwanaku del Caplina, presenta variedad en cuanto a cocción, pasta, acabado; siendo fruto de una sociedad en contradicciones (productivas, por la intervención de nuevos elementos culturales, sociales, políticos). Con todo la cerámica Tiwanaku del Caplina es una expresión de la influencia Tiwanaku como estado colonizador, la presencia Tiwanaku en el valle del Caplina genera una serie de interacciones simbólicas y materiales, siendo resultado de estas una cerámica Tiwanaku-local.
Comparativamente podemos decir que la cerámica Tiwanaku del Caplina en relación a la del altiplano, que esta última es más fina, tiene una textura más uniforme, Louis Girault en su trabajo acerca de la “Cerámica del Templete semi-subterráneo de Tiwanaku”,  informa que en su análisis una variedad en el comportamiento de la tecnología, donde se encuentra entre los elementos o componentes mica y cuarzo; la textura de las pastas suele ser mediana, burda, fina, muy burda y finísima; la cocción es oxidante, oxidación imperfecta (Girault: 1990: 119-155).
    
Arriba: diseño cerámica Tiwanaku Tacna
Arriba: formas de vasos Tiwanaku (dibujo de L. Giroult)

Epilogo
Cuando llegaron los primeros seres humanos a los Andes, hace quizá 20,000 años, se encontraba una época geológica de transición, de tal forma que el ambiente pleistocenico se fue descomponiendo para tomar las características ambientales de hoy, hasta hace 15,000 años habían animales hoy extinguidos como el Scelidotherium, Megatherium, Parahipparion, algunos caballos y ciervos y otros animales de tamaño descomunal; parece que los cambios climáticos del Holoceno de hoy, fueron incompatibles con estas especies que el hombre andino llego a conocer.

Esta zona es desierto y observamos como las sociedades prehispánicas pudieron resolver los problemas propios de la vida, las piedras participan en la elaboración de utensilios de cacería, instrumentos para las labores domésticas, para las labores agrarias, para la construcción de viviendas,  para construcción funeraria, para cercar el ganado, estas culturas debieron resolver  sus problemas y necesidades con la piedra, elemento que brota de las entrañas de la naturaleza de la “pachamama”, y es asi también que el hombre andino plasma en la piedra su cosmovisión , su arte;  ancestralmente en el arte rupestre representan su sentimiento, las rocas son objeto de pictografías como las de Toquepala o las de Vilavilani donde hace 10,000 años se expresaban estas sociedades; los petroglifos de Miculla son el testimonio de generaciones que expresan su mundo, su arte, sus deidades, los componentes de su macrocosmos.
El hombre andino transformo la sílice creando cultura, solucionando sus problemas, la transformación de la piedra se prolongó incluso en los finales de la prehistoria, los sílices, cuarzos, obsidiana, jasper  fueron aprovechados como utensilios para subsistencia; otros tipos de piedras como el granito, la andesita se usaron para fabricar utensilios para la agricultura, de piedra se hicieron los batanes para la molienda no solo de alimentos, sino también para lograr tintes para la textileria o para combinar los componentes de la cerámica.
En ese tránsito de más de 10,000 años  de transformaciones culturales, sociales, económicas, políticas, genéticas se refleja la directa relación hombre-naturaleza, el sentido mágico de la “MADRE NATURALEZA”  o “PACHAMAMA”,  que brinda una sus regalos como es la piedra, elemento que en el transcurso de la historia tuvo una decisiva relación con la población andina, es todo este proceso, las piedras aún sin trabajar resuelven los problemas de subsistencia, luego las tradiciones líticas acompañan a los cazadores andinos por varios milenios, así también en estadios posteriores con innovaciones en la fabricación o tratamiento de la piedra, Tiene también participación en la elaboración de elementos míticos, mágicos y otros componentes de su superestructura ideológica  que muchos perviven en el tiempo hasta hoy.
De las entrañas de la Pachamama se obtuvieron los metales usados que mediante la metalurgia crearon muchos objetos destinados a los cultos religiosos, el oro, la plata, el cobre de los andes satisficieron las necesidades de cultura y fueron el sello cultural de cada sociedad.
Se  han elaborado los sustentos teóricos acerca de la expansión Tiwanaku en el sur del Perú. Esta investigación retoma dichos aportes como factores demostrativos de la presencia Tiwanaku y su relación con la sociedad local en Tacna. Además de la relación con los factores medioambientales como sustento de su desarrollo en las sociedades de la prehistoria en Tacna. La presencia Tiwanaku en los demás valles del sur del Perú, se dio tardíamente y se manifiestan materiales arqueológicos vinculados con el llamado estilo Tiwanaku decadente o expansivo.
Cuando se consolida la economía de producción se fabrican una variedad de instrumentos de piedra útiles en las labores agrarias, mineras, en la arquitectura, como también en el arte rupestre donde se plasma la cosmovisión y la esencia del hombre andino.
La naturaleza es decisiva  en el desarrollo histórico la agricultura fue especializada por los pisos ecológicos que generó una dinámica económica y el tránsito por las diferentes ecologías y la interacción étnica en los andes que siempre fue y es un espacio pluricultural.
El habitante andino logró responder a los retos y desafíos  de la naturaleza la escasez de agua, las sequías, las heladas en las zonas altoandinas fueron limitantes en estos espacios, es así que el mar fue un elemento vital, se desarrollan tradiciones de pescadores desde temprana data, así como en la sierra altoandina tuvieron el espacio de desarrollo y hasta hoy observamos esa impronta cultural. En ese sentido la presencia marina siempre fue constante en los andes, el mar y la agricultura perfumaron el reyno de las cocinas..., los sistemas de tránsito y movilidad fueron alterados en la colonia.
 En una economía sin monedas se desarrolla un modelo que bien seria el Modo de Produccion Andino, que es la manera como se desarrollan las relaciones culturales, como se organiza la sociedad temprana y como cuando la sociedad es estratificada por clases privilegiadas el motor de la vida fue la complementariedad, el intercambio, la reciprocidad.
Fueron  grupos sociedades que debieron resolver los problemas del ambiente, así entre el desierto, la quebrada, las lomas, las costas, los bofedales, desarrollan una cultura de subsistencia, que en el tiempo sería objeto de transformaciones elaborando los componentes de su cultura. Esta es una de las zonas más desiertas del planeta y  desoladas y el poblador andino la cubrió de arte, de música y colorido. Nuestra región fue objeto de transformaciones en un proceso de más de 10,000 años, desde los tiempos de la sociedad arcaica hasta hoy que es una urbe. Estas se dieron en lo social, lo económico, lo cultural, y  político. Este proceso también significa cambios culturales que van desde la sociedad de cazadores, recolectores, pescadores, el inicio de la sedentarización, la domesticación, la agricultura, así como el urbanismo y la modernidad de hoy.
En los Andes existió más de un sistema de poder, desde tiempos prehispánicos, como los primeros cazadores- recolectores, pescadores, alfareros, artesanos, agricultores asi se diseñaron formas de organizar la sociedad.
La tarea de crear  dioses fue seguramente larga y difícil, aun cuando cada fuerza natural era una divinidad. Los sacerdotes fusionaron sus conocimientos con la habilidad de los artesanos y ambos, en santa alianza, edificaron en piedra, en barro, en hueso o en telas un olimpo tangible de dioses severos, más bien feroces, represivos, dueños de todos los poderes y acreedores de todos los hombres y su trabajo. Se estableció así la Teocracia.
Pero la Teocracia, que es el gobierno de los dioses a través de sus “representantes”, no fue, naturalmente, establecida sin resistencia; ella es el inicio de la explotación del hombre por el hombre, es el origen de la sociedad de clases, es el origen del Estado. ”
La región ha recibido diversos grupos étnicos desde la gran migración del altiplano con los colonos de Tiwanaku, o los movimientos de grupos costeros del Colesuyo, grupos de estirpe costeña que como plantea María Rostowrowski  tenían una particular identidad cultural e inclusive una lengua Social, lo cierto es que en tiempos prehispánicos se fue desarrollando una identidad cultural muy singular y sobre todo  en los periodos Formativo y post Tiwanaku se forja procesos culturales de un fuerte contenido local.
El actual territorio que ocupamos fue en el pasado escenario de varias presencias culturales como Tiwanaku, inka, aymara, española, africana, inglesa, italiana, chilena, últimamente norteamericana y asiática; en ese contexto Tacna una especie de punto de encuentro de varias identidades culturales, de procesos de interaccion  regional, consolidación de las identidades locales es decir siempre fue objeto de una variedad étnica. Esto hizo que Tacna fuese punto de encuentro de múltiples intereses económicos detrás de los cuales existían diferentes y hasta contrapuestas identidades.
En esa dimensión es nuestro interés conocer el significado y los componentes de la presencia TIWANAKU en el valle del Caplina en Tacna-Perú, cual es el significado dentro del proceso histórico de Tacna, como interviene en este proceso y si aún podemos observar su “impronta” en su dinámica cultural Hoy día que se proponen procesos de regionalización la experiencia acumulada debe servir como referente en las decisiones de hoy. En los modelos de desarrollo nunca se consideró los modelos andinos, no podemos regresar al pasado pero si tomar como pauta, creemos que el desarrollo siempre es ascendente y progresivo y son las leyes históricas las que nos señalan el camino, y proponer desarrollo con identidad y personalidad, con esto no pretendo señalar que el mundo andino tuvo un pasado de maravilla, de ensueño esa sería una falacia, ninguna sociedad deja de tener contradicciones.
Tacna hoy día es una ciudad dedicada al comercio internacional,  fortalecida por compartir frontera con dos países y  su ubicación estratégica en América del sur , en ese sentido ocurre que en la historia se desarrollan coyunturas donde hay pueblos que logran esplendor y otros el decaimiento o el estancamiento condicionados por no saber afrontar los desafíos y por los sistemas económicos, políticos que tienen vigencia o tal vez por desarticularse de los procesos vitales de cada sociedad , el esplendor lo logran los pueblos que fortalecen y consolidan su cultura, y que logran menguar las contradicciones sociales pues los problemas de cada sociedad nacen de sus propias entrañas. Y son los mismos pueblos quienes deben resolver sus problemas.
Referencias
BENNETT, Wendell.
1934. Excavations at Tiahuanaco. American Museum of Natural History. Anthropological papers, Vol. 34, part 3, New York.
BROWNMAN, David.
1985. Cultural Primacy of Tiwanaku in the development of later peruvian states. En Diálogo Andino, Nº 4. Universidad de Tarapacá, Arica-Chile. Edit. Universitaria. Chile.
BERENGUER, J.,
 1998. La iconografía del poder en Tiwanaku y su rol en la integración de zonas de frontera. Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino 7: 19-37.        
BERENGUER, J. y P. DAUELSBERG,
 1989. El Norte Grande en la órbita de Tiwanaku (400-1200 DC). En Culturas de Chile. Prehistoria, J. Hidalgo, V. Schiappacasse, H. Niemeyer, C. Aldunate e I. Solimano (Eds.), pp. 129-180. Editorial Andrés Bello, Santiago
DAUELSBERG, Percy
1972. La Cerámica de Arica y su situación Cronológica. En Chungará Nº 1-2. Universidad del Norte, Arica.
FELDMAN, Robert.
1990. La cerámica del período Temprano de Moquegua. En Trabajos Arqueológicos en Moquegua, Vol. 1. Edit. Escuela Nueva, Lima.
FOCACCI, G.,
1983. El Tiwanaku clásico en el valle de Azapa. Documentos de Trabajo del Museo Regional de Arica 3: 1990. Excavaciones arqueológicas en el cementerio AZ-6, valle de Azapa. En Rev. Chungará Nº 24/25. Universidad de Tarapacá, Arica. (Edit. Universitaria).
GIRAULT, Louis.
1990. La Cerámica del Templete Semi Subterráneo de Tiwanaku. Ediciones CERES. La Paz, Bolivia.
GOLDSTEIN, Paul.
1985. Tiwanaku Ceramics of The Moquegua Valley, Peru. Tesis de Maestría. Dpto. de Antropología, Universidad de Chicago.
1990a. La cultura Tiwanaku y la relación de sus fase cerámicas en Moquegua. En Trabajos Arqueológicos en Moquegua-Perú. Vol. 2, pp 31-58. Edit. Escuela Nueva, Lima.
1990b. La ocupación Tiwanaku en Moquegua. En: Gaceta Arqueológica Andina Nº 18-19. pp 74-104. INDEA, Lima.
GORDILLO, Jesus
1993. Inventario, Catastro y evaluación de sitios arqueológicos en el valle medio del río Caplina. Tacna. Tesis Universidad Católica Santa María. Arequipa
JAEN, Hugo y Guillermo ORTIZ.
1963. Geología de los cuadrángulos de la Yarada y Tacna. Edit, Carga Geológica Nacional. Lima.
KOLATA, Alan.
1985. El papel de la agricultura intensiva en la economía política del Estado Tiwanaku. En Diálogo Andino Nº 4, Dpto. de Historia y Geografía. Universidad de Tarapacá, Arica.
KIDDER, Alfred.
1943. Some early sites in the Norther Lake Titicaca Basin. Papers Peabody Museum of American Archaelogy and Ethnology. Harvard University, vol. 27 Nº 1. Cambrigde.
LUMBRERAS, Luis.
1972. Los orígenes de la civilización en el Peru. Edit. Milla Batres
MUJICA, Elías. Mario RIVERA y Thomas LYNCH.
1983. Proyecto de Estudios sobre la Complementariedad económica Tiwanaku en los valles occidentales del área centro-sur andina en Chungará Nº 11. Universidad de Tarapacá. Arica.
MURRA, John.
1975. Formaciones Económicas y Políticas en el Mundo Andino. Instituto de Estudios Peruanos. Lima.
MUÑOZ, Ivan.
1983. El poblamiento aldeano en el valle de Azapa y su vinculación con Tiwanaku (Arica-Chile). En Documentos de Trabajo Nº 3 pp 43-114. Universidad de Tarapacá. Arica.
PONCE S. Carlos.
1972. Tiwanaku: espacio, Tiempo y Cultura. Ensayo de síntesis arqueológica. Academia Nacional de Ciencias de Bolivia. Nº 30. La Paz.
1991. El Urbanismo de Tiwanaku. En PUMAPUNKU, año 1, Nº 1, nueva época. Producciones CIMA. La Paz-Bolivia.
TRIMBORN, Hermann.
1975. Investigaciones Arqueológicas en los valles de Caplina y Sama. Edit. Verbo Divino. Estella, Navarra-España.
UHLE, Max.
1919. La Arqueología de Arica y Tacna. Imprenta Universidad Central, Quito Ecuador.
URIBE, Mauricio
  2004    Acerca de la cerámica Tiwanaku y una vasija del valle de Azapa (Arica, Norte Grande de Chile)
VELA, Carlos.
1990. Estudio de los Contextos Funerarios del Cementerio Prehispánico Cristo Rey-Tacna. Tesis. Universidad Católica Santa María, Arequipa.
1992. Tiwanaku en el valle del Caplina. En PUMAPUNKU, año 1 Nº 3, nueva época. Producciones   CIMA. La Paz-Bolivia.
1994. Tiwanaku en el valle del Caplina. En Historia General de Tacna. Ministerio de Educación. Tacna.
2002.    Tiwanaku en Tacna.  Edit. Centro Gráfico Tacna.
2002b.   El Apogeo de las Piedras. EPF Impresores. Tacna.



[1] Magister en Gestion Ambiental y Desarrollo sostenible UNJBG
Lic. En Arqueologia Universidad Catolica Santa Maria- Arequipa